La invasión de los ladrones de cuerpos o el síndrome de Capgras

Download PDF

No es ella. Sé que no es ella. Da igual lo que diga el doctor Martín, ella no es ella. ¡Sí, tiene su rostro! ¡Lo sé y no lo entiendo! Pero no es ella. Son sus ojos, pero tras ellos no está mi mujer. Es la otra. Busca algo, pero no sé el qué. Esto es una pesadilla de la que no puedo despertar.

– Extracto de una sesión con un paciente sin identificar.
Consulta del doctor Cristóbal Martin
En Madrid a 14 de mayo de 1926

De siempre me han aterrorizado las enfermedades mentales. No es que las físicas no me preocupen, pero siempre me ha preocupado mucho más no ser dueño de mi propia mente. Y dentro de estas enfermedades hay casos realmente muy aterradores.

El síndrome de Capgras​ o ilusión de Sosias es un trastorno neuropsiquiátrico que provoca una desconexión entre lo que el paciente ve y cómo lo identifica. Este cree que una persona, generalmente un familiar, es reemplazado por un impostor idéntico a esa persona.

En tratados de psiquiatría podemos leer definiciones como “el paciente cree que una persona estrechamente relacionada con él ha sido sustituida por un doble” o “la idea delirante de que otras personas, normalmente muy cercanas al paciente, han sido reemplazadas por dobles exactos, que son impostores”. Es decir, que el paciente afectado por esta enfermedad puede ver a una persona, le reconoce en las fotos, pero la asociación que tiene entre esa persona y su “memoria afectiva” falla. Es capaz de ver a alguien que “se parece” a su amigo o familiar, pero de alguna forma está seguro de que realmente no lo es, que es un doble o un impostor.

La invasión de los ultracuerpos (1978)

Esta enfermedad debe su denominación a Jean Marie Joseph Capgras, psiquiatra francés que en 1923 estudió el caso de una mujer de 74 años que afirmaba que su esposo había sido remplazado por un extraño. La paciente reconocía con facilidad a los demás familiares, todos excepto a su esposo.

También se han registrado casos en los que los pacientes lo pasaban realmente mal cuando se veían a sí mismos en un espejo: reconocían que la imagen reflejada se les parecía mucho, pero estaban convencidos de que también se trataba de un impostor especular.

Hay diversos estudios que intentan explicar la causa de este síndrome, pero no parece haber un consenso o una causa clara para este aunque los expertos apuntan a que esta alteración puede estar ocasionada por un problema de comunicación entre el lóbulo temporal (que gestiona el reconocimiento visual) y el sistema límbico (que gestiona las respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales). En cualquier caso, esto quedaría mucho más allá de este artículo y de este pobre simio sin idea de psiquiatría que lo escribe. También me podría poner a copiar de artículos médicos sin saber lo que escribo, pero paso.

Este síndrome me parece especialmente aterrador y parece sacado de una película de miedo. Imagina que tú puedes ver a tu marido, tu mujer, tu hijo… pero sabes que hay algo que no encaja, sabes que realmente no es él/ella. No puedes entender qué es lo que está pasando, no sabes quién o qué es, pero no es tu ser querido. No puedes demostrarlo, nadie te cree, te toman por loco… Te encerrarían en un manicomio si supieran lo que planeas hacer con ese ser…

No es de extrañar que se sospeche que este síndrome ha llevado en el pasado a las historias de raptos por seres sobrenaturales como las historias de niños robados y cambiados en la cuna por seres feéricos, la idea de los doppleganger o duplicadores que adoptan el aspecto de una persona para depredar en su familia… Y no me extrañaría nada si este síndrome hubiera provocado más de un caso de malos tratos contra “el ser” o incluso la muerte de este a manos del enfermo.

Vale, tenemos un síndrome que, por lo menos a mí, resulta aterrador. ¿Qué hacemos con él? Llevarlo a nuestras partidas y/o relatos.

Desde luego no íbamos a ser los primeros, sólo hay que ver The Body Snatchers (1955 Jack Finney) que fue adaptada al cine como La invasión de los ladrones de cuerpos en 1956 y La invasión de los ultracuerpos en 1978. Si no has leído la novela ni visto ninguna de las películas espero que no te moleste que te la destripe (Aunque después de 63 años lo mismo has tenido tiempo de leerla). En esta historia múltiples personas comienzan a acudir al psiquiatra convencidos de que un ser querido actúa de forma extraña y, de hecho, no es quien dice ser. Luego resulta que es una invasión alienígena que hace duplicados de los cuerpos así que no andaban desencaminados.

Porque ¿Y si esa persona a la que se diagnostica Síndrome de Capgras es, en realidad, la única que se da cuenta de lo que realmente ocurre?

  • El doble puede ser un Cambiante a sueldo de alguna agencia de inteligencia, es un agente que está esperando órdenes y ha decidido tomar el aspecto de alguien mientras espera.
  • El doble es en realidad una forma de vida alienígena que ha suplantado al sujeto bien para lanzar una invasión silenciosa. Lentamente todos los vecinos habrán sido cambiados por replicantes como veíamos en La Invasión de los Ladrones de Cuerpos.
  • El doble no es tal, en realidad es que uno de los miembros de la enigmática Gran Raza de Yith ha poseído su cuerpo intercambiando su mente con la del sujeto, que habrá viajado al pasado remoto. Este cambio sólo es posible si el sujeto es una eminencia ya que la Gran Raza no se conforma con menos. De ser así el sujeto se comportará de forma anómala y recopilará información de forma enfermiza durante una temporada. Después la mente original será devuelta al cuerpo con los recuerdos borrados y horribles pesadillas.

  • O quizá se haya producido una colisión a nivel dimensional, nuestra dimensión está colisionando con otra y personas (y objetos) de ambas dimensiones están intercambiando sus respectivas posiciones. ¿Y si ese no es mi marido, dónde está mi marido?
  • Existe un ser, un parásito, quizá un microorganismo o un ser espectral que se introduce en un cuerpo humano y lentamente va tomando posesión de él. Y en un principio sólo los más allegados notan la diferencia. Pero claro, hay que acallar a aquellos que sospechan…
  • El ser que te devuelve la mirada desde el espejo no eres tú. Al principio lo parece pero tú sabes que no lo es. Pequeños errores lo delatan, notas que se está dando cuenta de que tú lo sabes porque cada vez presta menos atención a los detalles ¿Cuánto tardará en actuar?
  • ¿Y si?… Las posibilidades son tan grandes que me abruman…
Rubén Astudillo
Acerca de Rubén Astudillo 189 Articles
Editor de este despropósito de sitio

Comentarios

Loading Facebook Comments ...

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.