El Engendro Mecánico

Un relato de Jonny Battery

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Juan Andújar Molina

Juan Andújar Molina

Pues poco puedo decir de mi, me gusta el rol, leer, los videojuegos y muchas cosas más.
Y cómo no tengo bastante con la falta de tiempo que ya tengo de por sí sólo con vivir, pues me meto a hacer cosas para esta gente.
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Hoy os traemos un relato firmado por Juan Andújar Molina.

Jonny volvió a revisar una vez más la placa de control, los indicadores de temperatura estaban al máximo, algunos condensadores empezaban a inflarse y, en teoría, ya debería de haberse quemado; pero en teoría el engendro mecánico debería haber aparecido hacía media hora; parecía que no era noche de que las cosas fuesen como deberían ir.

Volvió a observar la ciudad desde el edificio en el que había montado el dispositivo. Podía ver perfectamente toda la vida nocturna, ya apenas había coches en las carreteras, las luces de las casas estaban encendidas, los negocios cerrados y la seguridad del Second Bank alerta como les había indicado que hiciesen.

Revisó una vez más las baterías de su equipo y se puso tras el arpón eléctrico, si aparecía estaría preparado.

La placa de control comenzó a emitir un pitido agudo indicando que estaba casi al límite cuando el engendro cayó de golpe, como salido de ninguna parte, en la azotea del edificio frente al Second Bank; Jonny apuntó y disparó. Un triple rayo eléctrico combinado salió en dirección a su objetivo, que en menos de un segundo estaba retorcido en el suelo rodeado por los rayos, mientras sus articulaciones se retorcían evidenciando la sobrecarga. Tras la máscara se dibujó una sonrisa de satisfacción en la cara de Jonny, todo había salido como había planeado, por supuesto.

Pero no era noche de que las cosas saliesen como se suponía; el engendro comenzó a tomar de nuevo una forma humanoide y a levantarse con dificultad. Giró en dirección al origen del rayo y un par de luces brillantes se fijaron en dirección a Jonny. Comenzó a andar hacia él, primero con algo de dificultad, pero al tercer o cuarto paso el rayo debió de dejar de hacerle efecto, porque dio un salto tremendo en dirección a Jonny, que tuvo el tiempo justo de saltar hacia atrás antes de que aquella cosa de más de dos metros de alto por otros tantos de ancho cayese sobre el arpón haciéndolo trizas.

Jonny cargó el puño de electroshock y lanzó un puñetazo contra aquello, que apenas se inmutó. Dirigió una mirada hacía Jonny, quien hubiese jurado que aquello eran ojos humanos, y le golpeó lanzándolo contra la fachada del edificio contiguo.

“No gana uno para reparaciones en esta puta ciudad”; eso pensó David cuando vio a ese tal Jonny Battery entrar en su casa haciendo un agujero tremendo en la pared solo para levantarse y volver a salir por donde había entrado.

Cuando recuperó la vista el engendro mecánico había desaparecido y no se veía ni rastro de por dónde se había largado, el arpón y las bobinas habían quedado destrozadas, había abierto una puerta nueva en la casa de alguien y había un incendio en la azotea de un edificio; pero no habían atracado el Second Bank, seguro que la alcaldesa se aseguraría de tener en cuenta las cosas buenas esta vez, y no sólo las malas. Ya sólo quedaba volver a casa y dormir un rato, por esta noche bastante había currado.

Apenas había dormido un par de horas, pero le parecía que acaba de tumbase cuando sonó el teléfono, dudó si cogerlo, pero sabía que si no lo hacía seguramente seguirían llamando toda la noche, así que con toda la poca gana que pudo respondió.

– Diga. – Apenas vocalizó y dejó bien claro que no era una llamada bien recibida.
– Jonny Battery, el héroe de nuestra amada ciudad al que nadie pidió, ¿qué cojones has hecho esta noche? – Susan siempre tan simpática y agradable, estaba claro que estaba coladita por él.
– Susan Summers, la mejor detective del mundo, qué gran honor oir tu voz.
– No me toques los huevos, tengo la azotea de un edificio ardiendo y un tipo que dice que le has hecho una ventana nueva; ¿me puedes dar una explicación, a poder ser razonable?

El tono de Susan siempre había sido el mismo con Jonny, le habían asignado el caso que nadie quería, el nuevo héroe de la ciudad y, aunque un día sin ninguna razón aparente comenzó a ayudarle, el tono lo conservaba, probablemente para guardar las apariencias con el resto de policías, o quizá porque, como Jonny sospechaba, había empezado a sentir algo íntimo por él e intentaba que no se le notase.

– A ver. – El tono de Jonny se suavizó, sabía que iba a necesitar la ayuda de Susan para dar con aquella cosa mecánica ladrona de bancos, y era mejor tratarla bien. – Esta noche he tenido una charla con el engendro mecánico que asaltó el First Bank anoche.
– Ya lo suponía, puedo ver el Second Bank desde aquí, pero ¿tenías que liar este desaguisado?
– Bueno, no era mi intención, pero ese tipo, cosa o lo que sea es fuerte, el agujero en la casa de ese tipo lo hizo él usándome a mi como proyectil; y lo de la azotea…
– Espera, espera – Susan nunca tenía problemas en interrumpir a Jonny, de hecho le solía gustar – ¿Tipo? ¿Quieres decir que era una persona?
– Bueno, persona no sé, pero creo que vi unos ojos humanos en lo que debía ser la cabeza.

Al otro lado del teléfono se oyó a Susan hablar con alguien y dar algunas órdenes.

– Mira, tengo que colgar, ¿qué hago con toda tu mierda?- Su tono había cambiado drásticamente, lo que le hubiesen dicho la había cabreado. – Puedes tirarlo, ya no sirve para nada. Vale. Cuando sepa algo del engendro te vuelvo a llamar.
Perfecto, muchas gra… – El teléfono se colgó antes de que Jonny pudiese terminar su frase.

Jonny se incorporó en el sofá y miró al techo, cuando empezó con eso de ser un héroe todo era más difícil, no sólo su equipo daba más problemas de lo que ayudaba, la mayoría de la gente pensaba que era otro chalado con tecnología experimental haciendo maldades, aunque eso cambió cuando concedió aquella entrevista a Tom Talts, entonces sólo tenía en contra a la alcaldesa, la policía y algún que otro idiota. Pero lo peor era tener que intentar descubrir qué planeaban los malos, seguir las pistas que dejaban hasta poder encontrarlos o adivinar sus siguientes pasos, que se le daba bien, pero era un coñazo.

Pero todo eso cambió cuando Susan decidió echarle una mano, bendita esa Susan. Así que ahora tenía tiempo de pensar en cómo liarse a palos con ese ladronzuelo y que el único que pillase fuese él.

El laboratorio era un completo desastre, aunque la verdad es que no recordaba si alguna vez estuvo ordenado. Jonny se metió en el traje de trabajo, se puso las botas, los guantes y la máscara y empezó a soldar cosas al azar. No es que eso fuese a servir realmente de algo, pero le ayudaba a pensar.

Estaba claro que el engendro mecánico era más grande y mucho más fuerte que él, el puño de electroshock apenas le había hecho nada, así que necesitaría algo más grande. Y ¿de verdad eran unos ojos humanos? Si era así podría usarlo en su favor, pero no tenía ninguna certeza. Bueno, ya se le ocurriría algo.

El estómago avisó a Jonny de que ya debía de ser hora de desayunar, o de comer, la verdad es que no sabía cuánto llevaba encerrado en el laboratorio, pero estaba seguro de que las nuevas incorporaciones a su equipo funcionarían, o más le valían, porque había quedado horrible.

Salió a por un café, algo de comer y el periódico del día. En portada una fotografía de la azotea de anoche en la que se veía a Jonny disparando con el arpón al engendro, bajo el titular Jonny Battery defiende nuestra ciudad del engendro mecánico; al menos Talts estaba de su parte, aunque para los titulares de sus noticias no era ningún genio; pero para sacar fotos tenía un don, Jonny no lograba entender cómo pudo sacar esa foto sin que él lo viese en ningún momento.

Estaba entrando en casa cuando oyó el teléfono, soltó todo en el suelo menos el café y corrió a cogerlo.

Juan Andújar Molina
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Pues poco puedo decir de mi, me gusta el rol, leer, los videojuegos y muchas cosas más.
Y cómo no tengo bastante con la falta de tiempo que ya tengo de por sí sólo con vivir, pues me meto a hacer cosas para esta gente.

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